Jornadas de apoyo al pueblo japonés

Durante el minuto de silencio

Como muchos sabéis, el pasado domingo día 20 de marzo, la “Nihon Yûkôkai Asociación Amigos de Japón”, organizó una jornada de apoyo al pueblo japonés por los angustiosos acontecimientos que están viviendo en las últimas semanas.
Con los más de 23.000 muertos y desaparecidos y los cerca de 300.000 desplazados en la memoria, un grupo de socios, con la ayuda de diversos voluntarios a los que desde aquí agradecemos su inestimable colaboración, nos reunimos en la plaza del ayuntamiento de Gijón, a partir de las 11:00 horas de la mañana, para recaudar fondos en ayuda de los damnificados, así como para guardar un minuto de silencio como señal de apoyo y respeto hacia todas las víctimas, hecho que se produjo a la hora establecida, las 13:00 horas de la tarde.
Como no podía ser de otro modo, la mayoría de los ciudadanos gijoneses y de otros puntos de Asturias que se pasaron por la plaza aquella mañana, respondieron positivamente a la petición de ayuda, mostrando su afecto y apoyo hacia la difícil situación del pueblo japonés. Algunos incluso se animaron a elaborar las tradicionales grullas de origami, símbolo de paz y de buenos deseos.
Y es que, además de los fondos recaudados en estos días y los que se pretenden reunir en los próximos, con actividades similares en Oviedo y Avilés, la Asociación y nuestros amigos japoneses, junto a todos los voluntarios y personas que han querido participar, pretendemos reunir las mil grullas de origami que se convirtieron en un símbolo de paz a raíz de la emotiva historia de Sadako Sasaki.

Una niña originaria de Hiroshima, Sadako Sasaki tenía tan solo dos años cuando la bomba atómica cayó sobre la población, estando situada su casa a poco más de kilómetro y medio de la zona cero de la explosión. Aunque se salvó inicialmente del bombardeo, nueve años después le diagnosticaron leucemia, conocida en aquel país como la “enfermedad de la bomba A”. Hasta entonces había sido una niña saludable, capaz de correr cincuenta metros en apenas siete segundos y medio; su sueño, ser profesora de educación física en un instituto. Tras recibir la triste noticia de su enfermedad, su amiga Chizuko Hamamoto le contó que antiguamente se decía que si una persona reunía mil grullas hechas de papel, los kami (dioses) le concederían un deseo. Después le regaló una grulla hecha de papel dorado, la primera de las que a partir de entonces Sadako comenzaría a elaborar, con el deseo de recuperar la salud y poder correr y jugar como hasta entonces había estado haciendo con sus amigos. Poco después de comenzar su tarea, conoció a un niño en sus mismas circunstancias, al que animó a unirse a ella en aquella labor. Sin embargo la enfermedad ya estaba muy avanzada en aquel niño y le respondió que él moriría esa misma noche, cosa que así sucedió. Aquello impactó profundamente a Sadako, que pensó que no era justo pedir
un deseo únicamente para ella, por lo que su finalidad sería reunir las mil grullas para pedir la curación de todos los enfermos y la paz en el mundo.

El 25 de octubre de 1955, con tan solo 12 años de edad y tras varios meses de ingreso en el hospital, Sadako fallecería con 644 grullas de papel elaboradas, según Eleanor Coerr cuenta en su libro “Sadako y las Mil Grullas de Papel” (1977). No habría podido culminar su generoso proyecto. Sus compañeros de escuela lo continuaron en su memoria, completando las grullas que faltaban hasta las mil. En el museo de la paz de Hiroshima, sin embargo, señalan que Sadako completó sus mil grullas, elaborando muchas más hasta el momento de su muerte

Sea de una u otra manera, los esfuerzos de la niña y sus buenos deseos no fueron olvidados. En 1958, en el Parque de la Paz de Hiroshima, fue construida una estatua en recuerdo de Sadako y de todos los niños víctimas de las bombas atómicas. En el pedestal que se sitúa a los pies del monumento puede leerse la inscripción: “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo” Desde entonces, no faltan las grandes hileras de mil grullas de papel de colores, llevadas hasta el lugar por escolares de todo Japón e incluso de otros países del mundo para recordar y apoyar los deseos de paz y bienestar de Sadako Sasaki.

En estas duras jornadas que vive Japón, con la amenaza nuclear de nuevo afectando a buena parte de su ciudadanía y con miles de muertos, desaparecidos y desplazados por las catástrofes naturales, la nobleza que transmite esta historia es de nuevo revalorizada. Somos muchos los que queremos recopilar mil grullas de colores para enviar al pueblo japonés, junto a nuestros mejores deseos.
Desde la Nihon Yûkôkai contamos con vuestra colaboración en los eventos que celebraremos en los próximos días y agradecemos a todos los socios y voluntarios sus desinteresados esfuerzos en apoyo de esta causa humanitaria.

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2 comentarios

  1. Hola, amigos de Japón. Estoy con vosotros desde lo más profundo de mi ser. Deseo de corazón que se encuentre prontamente una solución para que no avance la catástrofe nuclear. Os llevo en mi mente. Rezo por vosotros, por la paz en el mundo y por una concienciación de cuidar mejor el planeta. Hasta siempre.

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